Unos versos de Virgilio
Este ensayo es el número cinco del tercer libro de Montaigne, como seguramente notaron, es el segundo más extenso de sus Ensayos ganando este puesto al tercer lugar: “La vanidad”, que tiene una página menos. Justificándome con lo que Zaid escribió: “lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa después de leer. Si la calle, las nubes y la existencia de los otros tiene algo que decirnos…” me pareció pertinente dialogar personalmente con algunas ideas expuestas por Montaigne. Ahora bien, tomando como referencia que un ensayo es un paseo por la mente del escritor, diría que Montaigne tiene un pensamiento ordenado; como hemos visto él va de una idea, a una descripción de sí mismo, nos da una comparación de cómo lo hacía Platón (en este ensayo), regresa a su condición actual, habla de su filosofía, nos aconseja, vuelve a su estado, nos comenta sus puntos de vista personales (que al final de cuentas vuelv...